El año 1998 Félix Elejalde Aldama publicó el libro "Behin batean
Loiolan", donde se relataba la historia de nuestro barrio. Aunque
seguramente la mayoría de vecinos conocéis este maravilloso trabajo
documental sobre Loiola, nos parece interesante rescatar pasajes del
mismo para dar a conocer a las nuevas generaciones y a los que no siendo
de Loiola hemos acabado viviendo en el barrio.
9.- CASERIOS, CASAS Y PALACIOS
(...)
Torreón del palacio Igueltegui.
GARROSTEGI. Caserío habitado situado hacia Ametzagaña.
GOIKOENE. Caserío habitado. Situado cerca de
Cristobaldegui. Conserva uno de los pocos puertos o embarcaderos que han
perdurado y aún los restos de una vieja gabarra.
IGELTEGI. Antiguo caserío o casa-palacio construido por
la familia Echaide-Camio; comprada por los Hermanos de La Salle, y hoy
convertido en aulas.
La finca tenía una pequeña capilla, que utilizaban los
loiolatarras, antes de la construcción de la iglesia de Loiola. Algunas
vecinas recuerdan, que siendo niñas pequeñas, recibían lecciones de
Catecismo en dicha capilla, en un pequeño local con bancos bajos y
largos.
Recuerdan la tonada de un Ave María que aprendieron de
pequeñas, juntamente con otras varias canciones euskericas. Una de ellas
asegura que una casulla de punto de cruz, que posee la actual
parroquia, procedía de aquella Capilla.
Según Manuel Hospital, de 94
años, mucha gente iba también a ella a misa los domingos; recuerda que
el sacerdote se llamaba D. Cándido, coadjutor de la parroquia de San
Ignacio; también solía hacerlo D. Francisco Berrotarán. Asimismo estos
sacerdotes realizaban sus acciones apostólicas en la bajera existente en
el bajo del núm. 3 de la calle Iglesia.
Vecino de esta bajera era
José Benito Zamora, padre de dos religiosas de Cristobaldegui. Tenía una
hermosa huerta lindando con la actual parroquia a la altura de la calle
Sierra de Urbasa. Cuando se construyó la iglesia era uno de los
incondicionales.
Realizaba una visita diaria; por su religiosidad está citada por
Pedro Isasa en su galería de personajes populares.
El
propietario de Igeltegui era Juanito Echaide. Permaneció soltero
durante muchos años, aunque parece que se casó de mayor. Residía en el
palacete con su servicio. La finca era bastante extensa, sus terrenos
llegaban hasta la actual travesía de Loiola. El palacete disponía además
de casa-portería, donde residía Mari y su esposa; así se llamaba aquel
fiel portero que cuidaba de toda la finca, “gizon jatorra, benetan”,
como nos recuerda Juanita Gaztañaga.
Se comenta que uno de los
primeros automóviles que se compraron en San Sebastián fue el de Juanito
Echaide, que pasaba ante los admirados vecinos de Loiola en dirección a
San Sebastián, como entonces, y aún, suele decirse.
Paseando
la imaginación por la zona podremos contemplar cómo eran los
alrededores de Igeltegui, hace varias décadas. Al otro lado de la vía
del tranvía San Sebastián-Hernani, hacia La Salle actual y el Alto de
los Robles; el orden de las casas y villas era el siguiente:
A la
altura de la segunda casa del Alto de los Robles se encontraba la casita
“Burge-etxetxiki”, propiedad de Ramona Zamora y de la familia Arizaga
cuya hija fue la propietaria del estanco de Palacio Zar. Allí residían
Gertrudis y María Echezarreta, tías de las hermanas Esnaola, Eran
recaderas; llevaban productos a los mercados de la ciudad. A su lado
estaba “Villa Ramonita” propiedad de Ramona Zamora, así como Palazio
Zar. Era una villa muy bonita que tenía una gran terraza. En ella
residían las familias de Esnaola, Izquierdo, Torres, Ramón Garmendia y
la de Simón Sarobe.
Caserío Mendiluzene, detrás la casa Avanco.
Colina arriba se encontraban las villas “Eguia-enea” y “Villa Rosario”, a la izquierda del Colegio público.
Siguiendo la línea de villa Ramonita se encontraba
la casa “Herrerotegui-berri”, construida por la familia de los Múgica,
que anteriormente habían residido en el caserío del mismo nombre,
situado junto al río, en el actual parque infantil; casa con hermosos
balcones. desde ellos, en fiestas, cantaban los bertsolaris, a veces,
respondiendo a los que lo hacían desde Palazio zar, situada en frente.
Además de la familia propietaria, residía en ella la familia de Gregorio Olasagasti Aristizabal y Juliana Sansiñene.
Seguidamente venían la casita “Toki ona”, la casa y
almacén de Goicoechea y el caserío “Ordañekua”; terreno que,
posteriormente, ocupó el edificio Bruño, al pié de La Salle, en el que
residía la familia de Vicente Olasagasti y Agustina Otaño, ya citada
como conocida lavandera. Además se dedicaba a la venta de verduras en el
mercado de la Brecha.
Junto a “Ordañekua” estaba la preciosa villa
“Maitiena”. Personas de cierta edad recuerdan sus altas tapias y su
mirador de cristalera, tenía dos estanques, varias estatuas...
Algunos aseguran que los niños acompañados de su
institutriz solían pasear por Loiola, momento en que los chicos del
barrio les saludaban con su “¡Viva Carlitos!, Mercedes y compañía!” a lo
que los ovacionados correspondían dando dos reales a cada niño;
cantidad importante en aquellos años, hecho que demuestra que se trababa
de una familia muy rica.
Había otras dos villas, situadas hacia el alto de
la pequeña colina, “Gure txoko” y “Mendialde”. Las dos eran propiedad de
la familia Lasa, en cuyo entorno había unas magníficas huertas.
Un vecino nos dice que en Gure Txoko nació la
popular cantante Marian Conde. En la segunda residió D. Joaquín Martínez
que fue organista de la parroquia y alcalde pedáneo.
En la casa almacén Goicoechea, han residido Roberto Goicoechea y
Ambrosi Larrea. Roberto dirigió este almacén para la construcción desde
1946-47 hasta 1977-78, así como el almacén de la c/Urbieta en el centro y
del mismo nombre. Ha fallecido el 8 de febrero de 1998.
Juan Larrea frente a la denominada “caseta” del paso de RENFE, en las riberas.
Todas aquellas casas, caseríos y villas situadas al otro lado de la vía
formaban una zona muy definida, como un pequeño barrio dentro de Loiola.
A este lado de las vías del tren y el río a la altura de la casa
Avanco, se hallaba el caserío “Mendiluzene” de la numerosa familia de
los Echarri.
Hacía Plazaburu la casa Semperena,
tenía una panadería con horno propio y comercio de ultramarinos, los
vecinos recuerdan que en fiestas actuaba un acordeonista sobre un
estrado.
María Artola de Semperena fue,
juntamente con su esposo, la que inició esta industria. José Semperena y
María Artola, tuvieron tres hijos,
José, Conchi y Juanito. José
Semperena juntamente con su esposa Emilia Olano de Hernani, regenta otro
comercio en Chomin enea.
La familia Semperena formó, juntamente con otros
socios una cooperativa de pan “Panificadora de Hernani” que tuvo su
origen en la actual panadería de Loiola.
Detrás se construyó más adelante la “casa Nueva” (o casa Rosa).
A su par la casa “Atari-alai” de la familia Ortiz de Arri, y la casa
“Patxillardegui-berri” de la familia Ignacio Olasagasti y Antonia
Arrastoa. Residía también en otro piso Dª Modesta, “La Italiana”, madre
de los Varela, experta en jardinería, junto a esta casa estaba la
fábrica de bloques Landa e Imaz.
Siguiendo la
línea de la casa Semperena estaban las casas “Cantoi-zar” y
Cantoi-berri”. En dirección a Palacio-zar estaba la casa número 23 con
la sastrería militar de Marín; la zapatería Esparza; en el número 20 el
comercio de ultramarinos de “La Riojana”. Fue en 1938 cuando Benita
Espinosa de los Monteros y su esposo Gregorio Rodriguez Balanza
instalaron este comercio que ha tenido tanta significación.
Ambos eran naturales de La Rioja, y alquilaron el local de la casa
Recalde nº 20 de la calle principal, a doña María Heríz, su propietaria.
Por aquellos años en que eran muy pocos los comercios de alimentación en Loiola, la “riojana” era muy concurrido y popular.
Benita y Gregorio tuvieron tres hijos: Goyi, Angelita y Julio. Gregorio era transportista de pescado.
Fueron 60 años de vida floreciente hasta que en 1994 se procedió al
derrumbe de esta vieja casa “Recalde” nº 20, pero sus hijos siguen entre
nosotros en una perfecta simbiosis o integración de la Rioja con esta
tierra vasca. En esta casa residió Iztueta, uno de los areneros más
conocidos, así como Mª Antonia Peira y familia. En la casa Lasa estuvo
el Bar Herrero y después la mercería de la misma familia.
Manuel Hospital nos precisa que comenzando desde la esquina de la c/
Plazaburu con la de Sierra de Aralar estaban los caseríos siguientes:
Etxeluze (conocido popularmente como Josekillene).
Kapastegui -Txikibarrene -Disparatene -Karkulene -Kaskarrene y Txotene.
Frente a Karkulene se levantaba Galtzagorriene. Toda la calle Plazaburu
estaba compuesta por caseríos constituyendo el centro nuclear de
Loiola.
Todo esto lo venimos repitiendo, tomando
los datos fríos de documentos, pero es más real y humano oírlo de los
labios de un herrikoseme.
Al caserío
Galtzagorriene se le denomina, por error “Disparatene”, confundiéndolo
con el que sentaba a su vera, que desapareció y donde residía la familia
Amunarriz.
En el lugar en el que se levantó
Palazio Zar, se encontraba antiguamente el caserío “Burguene”, desde
cuyo balcón Txirrita y otros bertsolaris cantaban sus bertsos o
respondían a los que escuchaban del caserío “Herrerotegui”.
La casa Palazio zar fue la primera casa alta que se edificó en Loiola.
Con ella puede decirse que comenzó el crecimiento del barrio.
Merche Herrero, esposa de Ignacio Salaverría nos relata lo que sigue
vivo en su memoria: casas y personas que existieron en el entorno de
Palazio-zar. Un testimonio interesante que se transcribe íntegramente
aunque algunos datos ya conocemos:
“En
Palazio-zar existía ya hace muchos años el estanco regentado por
Ramonita Garmendia y su esposo Jesús Torres,. estanco que continúa hoy
día dirigido por su sobrina.
Estaba también la carnicería de Ramón Etxaniz; hoy bar Yone.
La peluquería de caballeros de José Salazar; hoy día comercio de prensa y revistas.
En
el número 19 estaba el “Bar Txoko” de Juan María Lasa y su esposa
Gumersinda Oria que en enero de 1949 se los traspasaron a Pablo Herrero y
Mercedes Cantabrana, su esposa.
A partir de dicha fecha comenzó a denominarse “Bar Herrero”, siendo el primer bar que guardaba las maletas de los soldados.
El Sr. Pablo hacía también cestos de mimbre.
En 1960 pasó a ser “Mercería Merche”, nombre de su hija que comenzó con
la nueva actividad y que se prolongó hasta 1984 en que se convirtió en
TOP 22 de la familia Miner Lerchundi.
En esta
zona trabajaba también un zapatero denominado el “rápido” Santiago
García de nombre, casado con la Sra. Maxi, muy conocida y querida por
todos los vecinos, en cuyo domicilio de la Casa Rosa ponía inyecciones a
precio módico.
Estaba también una sastrería donde cosían ropa militar dirigida por el Sr. Marin y su esposa Catalina.
Pero estaba también la zapatería de Pascual Esparza, de quien se habla
en otro lugar-. Este y Pablo Herrero eran grandes amigos y juntos
pasaban buenos ratos todos los días hablando de política que era su
fuerte.
Leían y comentaban las noticias de la
prensa del día en aquellos años en que ésta estaba condicionada por la
censura, y así trataban de arreglar el mundo.
Se
unían a esta tertulia otros vecinos con el Sr. Sanz, Yagüe, etc., y
Pascual con dotes oratorias les explicaba como iba el mundo de la
política.
En el caserío vecino Kantoi estaba la pescadería de Nicolasa y la carbonería Vallejo.”
A propósito de la denominación de “Disparatene”, una vecina de 92 años
nos dice; parece ser que en ese caserío hubo un aitona muy dicharachero y
chistoso y desde el balcón de su caserío de Atari, contaba sus
ocurrencias, y a veces disparates, a la gente que por allí pasaba, de
donde le vino la denominación popular del “Disparatene”.
Más recientemente, pero antes de 1936, en la llamada Casa Lasa –hoy bar
Maritxu”– en un bajo usado hoy como garaje existió una caballeriza,
donde se guardaban de 6 a 8 caballos. Allí venían jinetes, chicos y
chicas. vestidas de amazonas, sobre todo en verano, y antes de crearse
la hípica se ejercitaban detrás de los cuarteles.
En la calle principal, hoy sierra de Aralar, se encontraba la Escuela
Pública, con su famoso Arkupe. En una época allí residió el maestro
Garmendia. Era la única casa de Loiola que tenía teléfono y solía
recibir muchos encargos, para comunicar a distintas familias. De ello se
ocupaba su hija Rosario.
En el Arkupe además de
jugarse grandes partidos de pelota, era también el lugar donde se
reunía la juventud, en el terreno del parque contiguo, para escuchar y
bailar con el “ttunttun”.
En varios de estos
caseríos se obtenía leche en abundancia que se vendía, tanto entre los
vecinos, como en la ciudad: provenía principalmente de Mendiluzene,
Ordañekua, y de la familia Olasagasti, Patxillardegi-berri, Josekillene
de la familia Hospital, Atari-eder de la familia Casares, Matxiñene con
Martín y Bitxori Martiarena...
Esta zona estaba
cubierta de hermosas huertas, casas y villas, que desaparecieron en
parte a causa de la construcción de la variante, que fue inaugurada en
1972. Allí se habían instalado maderas Portu, aserradero y fabricación
de tablas y tablones. Estas instalaciones se quemaron el 23 de junio de
1961, víspera de San Juan. Ha sido la mayor hoguera que se haya
contemplado nunca en una víspera de San Juan.
Esta industria se trasladó, posteriormente al Polígono 27 de Martutene.
IBARRUTXIPI.
En él nació una niña; la primera niña de Loiola que fue bautizada en la
nueva Parroquia de San Ignacio. En 1883 aparece en el libro de
bautizados.
HIRUALDEA.
Daba a tres caminos, su verdadero nombre era “Orasaldegui”, se hallaba
situado en el actual terreno de la hípica, era propiedad del Almirante
Mendizabal.
JAPONESENE. Caserío desaparecido. Estaba ubicado en lo que llamamos viejo casco de Loiola.
JAUREGUI 1º Y 2º. Desaparecidos. Situados en la misma línea de Errerotegi, Kantoy-zar, Lasene...
JOSEBENITOENE. Caserío desaparecido. Tenía dos viviendas.
JOSERRAMONENE. Caserío desaparecido. (En el centro del barrio Rural)
KANTOIZAR. Caserío desaparecido. (En la zona sur del mencionado centro).
KANTOI-BERRI. Caserío desaparecido. (Junto al anterior).
Caserío Mantulene.
KANTOI-BERRI. Caserío desaparecido. (Junto al anterior).
KAPAZTEGI. Caserío desaparecido. (Cerca del túnel de La Salle).
KAPUENE. Caserío desaparecido. En sus campos se instaló la Hípica.
KAPUENE BERRI. Caserío desaparecido.
KARKULENE. Caserío desaparecido.
KAXKARENE. Caserío desaparecido. Ya conocemos su situación.
LASAENE. Caserío desaparecido.- En el centro del barrio, cerca del río.
LASKIÑENE. Caserío habitado. Adosado a Garrostegui, que ya localizamos. Recientemente fue reconstruido.
LIXARBIETA.
En el paseo Alcano, en el límite con Martutene se pueden contemplar
todavía las ruinas del caserío Lixarbieta, frente a las casas de la
familia Ibarburu.
En
segundo término, en el centro, el caserío Patxillardegui. El recuadro
negro que puede apreciarse debajo de las dos ventanas superiores, es la
lapida que se colocó en recuerdo de la visita de Isabel II.
KAPAZTEGI. Caserío desaparecido. (Cerca del túnel de La Salle).
KAPUENE. Caserío desaparecido. En sus campos se instaló la Hípica.
KAPUENE BERRI. Caserío desaparecido.
KARKULENE. Caserío desaparecido.
KAXKARENE. Caserío desaparecido. Ya conocemos su situación.
LASAENE. Caserío desaparecido.- En el centro del barrio, cerca del río.
LASKIÑENE. Caserío habitado. Adosado a Garrostegui, que ya localizamos. Recientemente fue reconstruido.
LIXARBIETA.
En el paseo Alcano, en el límite con Martutene se pueden contemplar
todavía las ruinas del caserío Lixarbieta, frente a las casas de la
familia Ibarburu.
Carmelo Ibarburu asegura que dicho caserío y sus terrenos pertenecieron a la reina Fabiola de Mora y Aragón.
Hablando
y comentando acerca de estos alrededores de Loiola dice
expontaneamente: “Por estos lugares andábamos nosotros; todo esto era un
paraíso”.
Muy cerca de Alborrenea residió Eusebio
Ibarra y familia, pero por poco tiempo. En esta vivienda y en otra del
mismo caserío habitaban José Amilibia, bombero, y Sebastián Aristizabal.
LORE-TXOKO. Casa habitada, aneja al colegio La Salle.
LIZARRAGA.
No lo recoge Tellabide, ni lo recuerdan los herrikosemeak, aunque si la
cita Iñaki Linazasoro y aparece en el Registro de Casas urbanas de
1862. En la realidad está desaparecido.
MANTULENE.
caserío habitado. Alejado de la antigua concentración de las casas del
barrio. Está ubicado hacia el barrio de Egía. Por sus proximidades
transcurre el Ferrocarril de la Frontera.
MASAMARIÑENE o
MASAMARTIÑENE.-
Caserío desaparecido. Sus terrenos los adquirió la Beneficencia para la
construcción de la Misericordia. Junto a él existía un apeadero del
tranvía de Hernani.
MATXIÑENE. Antiguo caserío, situado junto al frontón de Loiola.
MENDILUCENE. Caserío desaparecido. Tenía dos viviendas y formaba parte del importante núcleo rural de Loiola.
MENDIZABAL ENEA. Caserío desaparecido. Solamente lo cita Anabitarte.
ORDAÑEKUA Casa desaparecida. Parece que su nombre proviene del hecho de haber sido realizada a cambio del derribo del caserío Susenene
OLAETXE. Caserío desaparecido, en su lugar se construyó la villa “Beste Aldekoa”.
OLAZABALDEGI. Caserío destruído cuando se construyó la vía del Ferrocarril del Norte.
ORDAGO.
Caserío desaparecido. Fue famoso merendero y bar. Construído cerca de
la vía del tranvía de Hernani y de la propiedad Lore-Txoko. Dicen malas
lenguas que su propietario Juan Olazabal, que también lo era de la finca
Mundaitz y, de un gran número de estas tierras lo construyó en la linde
de su propiedad, para provocar al dueño de Lore-Txoko de la que eran
dueños la familia de Etxaide.
OLLOTEGI. Caserio desaparecido, con motivo de la construcción de los Cuarteles. Era muy pequeño.
OTXOKI. En realidad hubo dos Otxoki, ambos desaparecidos. Uno hacia Altza y otro en lo que llamamos centro urbano rural de Loiola.
PASKUALDEGI. En las proximidades de Txomin-enea. Según Anabitarte se asentaban tres caseríos con este nombre: Txiki, Berri y Zar.
PATXILLARDEGI.
Caserío habitado. Tiene una singular historia este Caserio, muestra de
nuestra arquitectura rural, que se niega a desaparecer, situado entre
unos edificios que le ahogan y las nuevas autovias que le amenazan.
http://loiola.weebly.com/9---caseriacuteos-casas-y-palacios.html